Ando escasa de fe.
Me cuesta creer en religiones, símbolos y mitos.
Pero confieso, ya que de eso se trata, que si existe algo objeto de mi devoción, algo capaz de hacerme hincar la rodilla rogando su favor, algo que merezca estar en un altar, algo a lo que me aferre buscando protección y sanación, en definitiva, algo sagrado, eso es el templo de tu cuerpo.

Perdóname si cada noche busco profanarlo.
facebook.com/share.php?u=
