- ¿Qué miras?
Eso me preguntas cuando te miro sin reparo mientras tú ves la tele.
Y pienso en enumerar todo lo que en ese momento estoy sintiendo, en contarte que, a veces, siento ganas de fundirnos, de notar tu latido en mi latido, de agarrarme a ti y no soltarte nunca, de decirte que me pintas sonrisas como nadie y que, para mí, no hay nada mejor que eso, de confesarte, en definitiva, que eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Sin embargo, nada de eso hago. Me limito a sonreír de nuevo y decirte:
- A ti.


