
Llevaba días triste y melancólica sin razón aparente.
Hasta que aquélla mañana lo comprendió.
El "nosotras" ya no existía. Ahora se habían convertido en "tú y yo".
Fue con ese matiz del lenguaje con el que asumió que ya no eran pareja.
Ahora entendía el por qué del luto de su corazón.
