Sentir que mi piel se queja por la ausencia del contacto con la tuya...
Tratar de dormir pese a todo y despertarme empapada en sudor, aterrada, presa del miedo al pensar que te necesito y te quiero más de lo que quiero confesar...
No debería decírtelo.
Seguro que también te vas.
Peor para ti.
