
Al capitán le llegaron decenas de mensajes en botellas:
"Ese faro ha dejado de alumbrarte a ti."
"Cambia ya el rumbo o te estrellarás."
"Sal de ahí o te atrapará la tormenta."
Y el capitán, desconcertado, dejó de remar y se quedó varado. Sin rumbo, sin dirección y preguntándose en qué coordenada se había equivocado.
Lección del día: Si no hiciste nada para perderla, tampoco podrás hacer nada para recuperarla.
