Siempre con una sonrisa en su boca.
Le sonreía al mundo.
Un día me contó su secreto:
"La veo en todas partes, en la dulzura de los niños, en la serenidad de un mar en calma, en la furia del viento, en la robustez de un tronco centenario.... Mire adonde mire, allí está ella. Si ella es el mundo, ¿cómo no voy a sonreirle?"
