Te tengo frente a mí, como cada día.
Inmóvil, pero sin apartar tu mirada de mí, incitándome a mirarte, a observarte, a aprenderme, casi de memoria, tus facciones.
Vuelvo a repasar el contorno de tu cara, tus ojos provocativos, tu nariz recta casi perfecta, tus labios carnosos, de un rojo intenso que hacen que destaquen aún más sobre tu blanca piel, tu mentón anguloso, tu cuello siempre descubierto, al igual que tus hombros que vuelven a estar casi desnudos.
Respiro hondo.
Tu actitud desafiante me provoca, me incita, me excita... me castiga.
¡Tan cerca y a la vez tan inaccesible!
Busco con la mirada a ese hombre, ese que siempre te vigila. Si pudiera acercarme a ti sólo unos segundos, escasos, los suficientes para rozar mis labios con los tuyos... pero no puedo.
Imagino tu piel, suave, tersa, reaccionando al contacto de mis manos... tus labios, tu sabor...
¡No resisto más, necesito sentirte!
¡Maldita sea! Ahí viene ese hombre de nuevo.
- Recuerde que en 5 minutos se cierra el museo, caballero y que las obras de arte no se pueden tocar.

3 comentarios:
joder hoy estás monotematica, hablas de mi en todos tus blogs? XD
mujer... es como si me hubieras robado las palabras...ahora se donde fueron mis musas
@yuyu: será que tengo ganas de verte? xD
@polilla: compartimos musas?? qué curioso :)
Publicar un comentario en la entrada