Leí que el envenenamiento es la forma de asesinato preferentemente escogida por las mujeres.
No te ensucias las manos, no hay sangre. Es posible, incluso, que los remordimientos sean menores.
No es inmediato. Es una forma lenta y silenciosa.
Tienes malestar general, tus fuerzas te abandonan, tienes mareos, náuseas y vómitos... Así me sentí cuando supe la verdad, cuando supe que me habías engañado y te habías reído de mí.
Ahora lo entiendo todo. ¿Cómo pude estar tan ciega?
¡Me inyectaste tu veneno!
Fueron tus labios, mientras me besabas.
Los mismos labios que sólo me decían mentiras.